La revitalización de la vía Argentina es uno de los proyectos emblemáticos de la administración saliente del Municipio de Panamá. La iniciativa, que debe concluir a más tardar a principios del año 2020, constituye una importante intervención en una zona sumamente afectada por el crecimiento urbano desordenado y la circulación intensa del tráfico automovilístico. Para algunos de los vecinos de la zona, el proyecto representó una afectación severa a sus actividades económicas, perjudicando su rentabilidad: por lo menos dos de estos establecimientos ya han demandado al municipio en la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia, exigiendo la correspondiente reparación de daños y perjuicios. Así, una iniciativa que debió convertirse en un escalón hacia un nuevo urbanismo, ha sido causa de conflictos y es culpada por las inundaciones en las calles próximas al área intervenida. Quizás si las autoridades hubiesen dedicado un poco más de tiempo a consultar e informar a los residentes y a los negocios ubicados en la vía Argentina, otro habría sido el resultado. Por los vientos que soplan, es posible que otras demandas se sumen a estas. A pesar de esto, hay que hacer los correctivos necesarios y asimilar las lecciones aprendidas para seguir transformando y recuperando los espacios públicos en la ciudad de Panamá. Lo sucedido en la vía Argentina debe ser un ejemplo de aquello que no puede repetirse.