El administrador general del Instituto Pasteur de Dakar (Senegal), Ibrahima Socé Fall, alertó de la “explosividad” de la epidemia de ébola declarada el pasado 15 de mayo en el este de la República Democrática del Congo (RDC).
“En términos de explosividad, creo que esta epidemia es bastante única porque, en el momento en que fue confirmada, ya había habido muchos casos y muchas muertes”, aseguró Fall en una entrevista en Dakar con EFE.
El experto de la institución que colabora con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y ayuda a combatir la epidemia subrayó que las zonas afectadas, con epicentro en la provincia congoleña de Ituri, “han estado sujetas durante mucho tiempo a crisis de seguridad y políticas” que agravan la situación.
“El número de grupos armados en estas zonas es elevado. Hay muchas actividades mineras y muchos desplazamientos de población”, detalló.
En su último boletín sobre el brote, el Gobierno de la RDC elevó a 344 los casos confirmados de ébola, entre ellos 60 muertos, tras revisar este lunes a la baja el número de contagios sospechosos, que recientemente llegó a rebasar los mil.

El brote se ha propagado a la vecina Uganda, donde se han detectado quince casos confirmados, incluido un fallecido.
El Instituto Pasteur de Dakar, uno de los centros colaboradores de la OMS en el mundo especializados en fiebres hemorrágicas virales y arbovirosis, juega un papel importante en la lucha contra este brote.
Según el doctor Fall, el instituto trabaja en varias líneas de acción: diagnóstico rápido, pruebas específicas y investigación de vacunas.
“Es importante tener la capacidad de hacer el diagnóstico, sobre todo porque se trata de una cepa que no se detectó lo suficientemente pronto”, explicó.
‘No existen test rápidos’
El centro ha desplegado maletines y camiones móviles para llegar a zonas remotas y actualmente desarrolla “pruebas de diagnóstico rápido para la cepa”, de la que “aún no existen test rápidos”.
El actual brote se corresponde con la cepa de Bundibugyo, cuya tasa de letalidad oscila entre el 30 % y el 50 % y para la que no existe vacuna autorizada o tratamiento específico, según la OMS, que considera “alto” el riesgo del brote en África subsahariana y “bajo” a escala global.
“Uno de los principales desafíos es la seguridad”, destacó Fall, citando el ejemplo de la epidemia de ébola en el este de la RDC entre 2018 y 2020, donde en un año se registraron “más de 1.300 incidentes de seguridad, el 42 % relacionados con conflictos armados”.

Además, destacó que “muchas transmisiones ocurren en las estructuras sanitarias porque no hay el mínimo para hacer prevención y control de infecciones”.
También insistió en que “la multiplicidad de actores dificulta la coordinación” y en la necesidad de “involucrar a las comunidades para ponerlas al frente de la lucha”.
Para el responsable del Instituto Pasteur, la “implicación en la respuesta por parte de la comunidad” es clave.
“Es necesario -subrayó- que la comunidad esté comprometida y que se la escuche para que entienda la enfermedad y se adhiera a las medidas de lucha”.
Sobre el futuro de la epidemia, el experto consideró “muy difícil predecir la evolución”.
Sin embargo, destacó que “estamos en las primeras semanas de respuesta” y se necesitan “datos sólidos sobre el número real de casos” y “un mapeo claro de la extensión geográfica” para proyectar escenarios.
