Netflix, el servicio de cine y televisión bajo demanda en internet que lidera este movimiento, reproduce cada día 100 millones de horas de películas, series, documentales y videos de su biblioteca online.
Según estadísticas reveladas por la marca hace unos meses, su cifra de suscriptores supera los 62 millones en unos 50 países y su valor en la bolsa rebasó al de la cadena de TV tradicional CBS (32 mil 900 millones de dólares por 30 mil 600 millones de dólares).
Apple TV, Roku, Google Chromecast y el Amazon Fire TV son algunas otras alternativas del amplio abanico de opciones para consumir cine y televisión en la era digital. Sin mencionar los servicios ilegales o “piratas”.
TRADICIÓN
No obstante, el sistema convencional, el de ir a las salas de cine, formar filas para los boletos y comprar sodas y popcorn, parece no perder su encanto.
En Panamá, cada año más personas asisten a las salas de cine, un fenómeno que no es tal si se analiza que el grupo demográfico principal que asiste a los cines es de nivel medio y alto, y no suele consumir piratería, afirma Miguel Joseph, presidente de la Asociación de Distribuidores de Películas.
“Puede ser que algún porcentaje bajo de ese mercado utilice Netflix u otro medio online para ver películas, pero creemos que no es mayormente de impacto. Al grupo demográfico principal le gusta ir al cine y hacer una actividad alrededor de ello: salir a comer, ir a bailar, pasear... el asunto es salir de casa”, argumenta Joseph.
Sobre la tradición de ir al cine hace hincapié Luis Pacheco, presidente de la Asociación Cinematográfica de Panamá: “El cine es más que ver una película, es un escape, un descanso, a veces es necesario salir de la realidad; a veces es algo estresante, y esa experiencia incluye el salir de casa, comprar los bocadillos, pasar ese tiempo con la novia, esposa e hijos. Es, precisamente, una experiencia que no se puede reemplazar viendo solo la pantalla de una computadora o tableta”.
Joseph añade que hoy la piratería es consumida principalmente por la población que tiene un bajo nivel económico, al no contar con el poder adquisitivo para ir al cine.
“Igualmente, este grupo de la población ya no es cliente de los cines desde hace muchos años. Este grupo de la sociedad selecciona mucho lo que quiere ir a ver al cine, y puede ser que asista a un cine unas pocas veces al año”, sustenta.
En tanto, para la cineasta Pituka Ortega Heilbron, directora del Festival Internacional de Cine de Panamá, la oferta de opciones y entretenimiento cultural sigue siendo carente en el país en contraste con una población ávida por el esparcimiento; entonces, allí entra el cine como la mejor alternativa.
Alternativa que, pese al incremento de precios de las entradas, demuestra que sigue siendo viable, estiman los consultados.
El aumento en ingresos que registra la industria en diferentes partes demuestra el gusto por ir a las salas y se mantiene en la mayoría de los mercados, añaden.
EFECTOS Y TÍTULOS
Mucho ha ayudado a la consolidación del cine la llegada de la tecnología digital, que ha mejorado la calidad de la imagen y sonido, fuera de los efectos 3D, los cuales han recibido la acogida del público, asegura Joseh.
Esta digitalización del sistema de exhibición también ha permitido que los estrenos se realicen, en la mayor parte de los casos, de forma paralela con los grandes mercados o con pocas semanas de diferencia, agrega.
¿Y qué tanto han influido los títulos? Mucho, reconoce Joseph, sobre todo aquellas películas o sagas recientes que se tornaron muy atractivas y esperadas por la audiencia, entre ellas El señor de los anillos, Harry Potter, Piratas del Caribe, Rápido y Furioso, la trilogía de Batman a cargo de Christopher Nolan, Iron Man y el resto de Vengadores o las historias animadas encabezadas por Toy Story.

