La mujer empezó a trabajar y nació el vestido tipo sastre. Alguien había tomado nota de los cambios sociológicos para introducir una propuesta al mercado mucho antes de que la palabra coolhunting existiera.

Y aunque de acuerdo con la chilena Majo Arévalo, directora de la revista y sitio web Viste la Calle, el término surgió formalmente en la década de 1990, ya antes la forma en la que la gente se vestía tenía mucho que ver con el contexto socioeconómico y político que atravesara el mundo o la región, según Debbie Kuzniecky, una de las pioneras en el campo del fashion blog en Panamá.

“Anteriormente, todo lo que pasaba en el ambiente político y sociológico, si las mujeres tenían que trabajar o si había guerra, todas esas cosas cambiaron mucho al mercado. Todo lo que tenía que ver con el estilo cambiaba”, explica Kuzniecky, “la diferencia es que antes no se llamaba de esa forma”.

En ese entonces, era más sencillo determinar lo que se transformaría en tendencia. Sin embargo, con el tiempo y con la cantidad de información con la que se cuenta hoy, se fue haciendo más complicado.

Por eso, Kuzniecky considera que la definición correcta de lo que es un coolhunter (cazador de tendencias), es “la persona contratada por una empresa de mercadeo que se encarga de sentir lo que está en el ambiente”.

Eso quiere decir que esas personas no solo observan lo que sucede en las redes sociales, sino que asisten a fiestas y universidades para ver qué es lo que está pasando.

“La onda es mucho más de empresa que de estilo”, asegura Kuzniecky.

Blogueros y tendencias

Lo más cercano a un cazador de tendencias no contratado por una empresa de mercadeo es la figura del bloguero.

“Se dice que un blogger hace coolhunting porque va por la calle y toma un montón de fotos y encuentran un patrón”, aclara Kuzniecky.

Ese es un tipo de blogueros, pero también existen otros que “vemos lo que está afuera y sabemos cómo adaptarlo al mercado, porque no todo lo de allá va a pegar acá, porque depende del clima”, explica Mauricio Herrera Barría.

Ante la pregunta de qué tendencias se pueden identificar en este istmo, Kuzniecky responde que “anteriormente la gente en Panamá usaba lo que estaba en las vidrieras, un estilo muy americanizado, ahora su estilo es más personalizado”.

La palabra “tendencia” se le hace un poco sucia a Herrera Barría, pues lo que realmente le atrae de las personas cuando se toman fotos de street style (estilo callejero), es que haya una narrativa entre la persona y lo que lleva puesto, “eso es lo que se definiría por un estilo personal”, dice quien es determinante al afirmar que “la tendencia más grande es no seguir la tendencia, sino seguir la personalidad”.