¿De qué se trata la seducción? ¿De un arte? ¿Un juego? ¿Es acaso pura intuición?
Para Martín Rieznik y Mike Tabaschek, fundadores de la escuela de seducción LevantArt en Buenos Aires, la mejor analogía es la de un juego, ya que alguien que conoce y pone en práctica las bases tendrá más éxito que el resto.
Los directores de esta particular escuela, que cuenta con sedes en Colombia, Chile y Uruguay, sostienen que seducir se trata de generar atracción y “volvernos visibles para ellas”, y esto no se logra con “modelos antiguos” como regalar bombones, copas o piropos.
“La seducción cuesta como cualquier habilidad. Nosotros no cambiamos las reglas de juego, solamente las entendimos y dijimos, bueno, esta es la forma de jugar mejor. La que sigue eligiendo es la mujer, por más seductor que sea el hombre”, aseguró Rieznick.
En relación con los “alumnos”, los directores aseguran que están los tímidos, aquellos que van para recuperar a una novia, aquellos que solo buscan sexo y terminan enamorándose de la segunda mujer que conocen, y hasta los que van solo para probar.
Para los autores de El juego de la seducción, el tímido es el perfil “más fácil de solucionar, porque es alguien que ni siquiera empezó”.
“Una vez que empieza, descubre una habilidad maravillosa”, explica Rieznik.
Ambos “profesores” coinciden en que el alumno más difícil es el “canchero”, es decir, aquel que cree que se las sabe todas, porque no respeta una de las “bases fundamentales” que es “no manifestar inmediatamente interés sexual en la mujer, porque no es nada atractivo para ellas”.

