Lucha contra las peores organizaciones criminales desde hace más de medio siglo, pero no envejece.

James Bond regresa en Spectre, su 24ª misión en el cine, que será presentada en primicia el próximo lunes en el Royal Albert Hall de Londres.

El célebre espía británico sigue atrayendo a los espectadores y su anterior aventura Skyfall, estrenada en 2012, consiguió más de mil millones de dólares en todo el mundo.

A pesar de los rumores que insinúan que una mujer o un actor negro podrían interpretar un día a 007, la fórmula actual ha demostrado su eficacia.

El personaje no sólo debe su éxito a la fascinación que despierta su glamur, sino también a la imaginación de su creador, el autor británico Ian Fleming, que supo anticipar los cambios geopolíticos y sociales cuando creó a su irresistible agente secreto, en 1953.

“Bond ha sido una figura de la contracultura y de la revolución sexual”, explica el profesor Stephen Watt, de la Universidad de Indiana, Estados Unidos, autor de un libro sobre el tema.

“Es a la vez un fiel sujeto (de su majestad) y un hombre sofisticado, que aprecia los coches de lujo, los cigarrillos dorados hechos para él y una buena copa de champán”, dice.

Aunque con el auge del movimiento feminista, el seductor empedernido ha sido acusado de no haber seguido la evolución de las costumbres.

El propio Daniel Craig, que da vida al espía desde Casino Royale (2006), tildó a su personaje de “sexista y misógino”.

Seguramente, admite Stephen Watt. “¿Pero acaso no forma parte de su encanto? En una entrevista para la revista Playboy, en 1964, (...) Fleming aseguraba que ‘la seducción casi sustituyó al cortejo”, recuerda el investigador.