Otra arista de la obra Tocino del cielo es que en sus páginas se ofrece un recorrido por los comienzos de la pantalla chica cubana y cómo esta colaboró con la industria televisiva de Puerto Rico, México, Argentina, Estados Unidos y Panamá, pues esos maestros se exiliaron a los citados destinos tras la llegada de Fidel Castro a la isla, quien clausuró o se apoderó de los medios de comunicación social de la isla, rememora la narradora Rosa María Britton. “Esa gente talentosa se fue de Cuba y desarrolló la televisión en América. La televisión solo existía en Estados Unidos y Cuba, donde llegó en blanco y negro en 1949 y en colores en 1958, mientras que en Panamá fue en la década de 1960”, indica.