El director Francis Ford Coppola, que obtuvo ayer en España el premio Princesa de Asturias de las Artes, ha hecho un cine que ha evidenciado las situaciones políticas, los hechos económicos y las transformaciones sociales experimentadas por la sociedad estadounidense.

Sus películas más comprometidas y sugerentes han estado al margen de los grandes estudios de Hollywood, que lo han visto como un mal necesario porque han tenido que aceptar, a regañadientes, que ha marcado pautas en fondo y forma dentro del lenguaje cinematográfico con cumbres como la saga de El Padrino (The Goodfather) y Apocalipsis Ahora (Apocalypse Now ).

Por eso, con frecuencia ha buscado financiamiento a título individual porque no se ha querido vender al lado más tenebroso de la llamada Meca del cine. De allí que sea uno de los pioneros del denominado cine independiente estadounidense.

Fue uno de los grandes realizadores de la década de 1970, uno de los momentos históricos más reivindicativos, simbólicos, autónomos, intensos, vanguardistas y libres que ha tenido una industria estadounidense que paulatinamente se entregaría a un séptimo arte dominado por el efectismo, el aumento desmesurado de los costos de producción, la revolución imparable del cine como espectáculo hueco dirigido a públicos determinados y las interminables secuelas y reposiciones (remakes).

Ford Coppola ha sido un luchador contra el poder establecido comercial dentro y fuera de la órbita del Hollywood empresarial y no ha cedido a la presión de los dueños del imperio, lo que en ocasiones le ha costado para encontrar fondos para sus rodajes y, además, ha tenido problemas con la distribución y exhibición de sus proyectos.

Para que un adulto logre recrear musicales infantiles exitosos, se debe pensar como niño e investigar qué es aquello que atraparía su atención en la sala teatral.

En esta búsqueda de ideas, la voz consejera de la productora de musicales Gina Faarup de Cochez ha sido Georgina, su hija de 5 años, quien el año pasado mientras actuaba en la producción de Rapunzel, el nuevo musical, le dijo a su mamá que sería una buena idea que hiciera un musical que contara la historia de Frozen, la película de Disney basada en un cuento de Hans Christian Andersen.

Desde entonces, esa sugerencia se quedó rondando en su mente, y una vez finalizada la obra que la ocupaba, Faarup de Cochez se sumergió junto a Juliette Roy en la producción de La Reina de las Nieves, el musical que esta noche estrenará a las 7:30 p.m. en el teatro En Círculo hasta el 31 de mayo, en horarios de miércoles a viernes a las 7:30 p.m., sábados a las 3:00 p.m. y 7:00 p.m., y domingos a las 2:00 p.m. y 5:00 p.m.

La Reina de las Nieves es una de las obras maestras de Hans Christian Andersen, cuento que inspiró la película Frozen y otras cintas.

La obra, cuyo libreto está a cargo de Agustín Clément, presenta cómo el invierno trastoca la vida de muchos. El papel protagónico lo interpretará Roy.

Faarup de Cochez comparte más detalles sobre la obra, que cuenta con la dirección de Edwin Cedeño, las coreografías de Melina Samaniego y Taryna Thorne, la música de Ariel y Alex Cedré, la escenografía de Rafa Navarro, el vestuario de Luis Salazar, la dirección de sonido de José Pepe Casís y de luces de Eric de León.

¿Cuál es el mensaje de este musical?

La Reina de las Nieves es una historia de balances. El frío no es malo, es parte de un ciclo. Lo malo es el desbalance de este ciclo. Los sentimientos universales de amor y odio están presentes como el Yin y el Yang, al igual que el frío y el calor. Todos los seres humanos somos capaces de amar u odiar intensamente, solo que escogemos cuál es el camino por el cual queremos transitar.

¿Cómo la mística de esta historia atrapará la atención del espectador?

Los niños y los adultos se sentirán atrapados por la magia de esta historia y se sumergirán en un reino lejano, donde se ha prolongado el invierno y el frío.

Con el musical entenderemos cómo las personas que viven en el norte tienen un estilo de vida muy diferente al nuestro: trabajan todo el año para sobrevivir el invierno. El frío es sinónimo de esterilidad, de escasez. [En cambio], para nosotros [que gozamos de un clima tropical] hay fruta todo el año y todo crece fácilmente. Lo que sí tenemos en común es que todos poseemos la capacidad de soñar con mundos mágicos. Para nosotros los reinos de nieve son fantasía, y para ellos, lo es la jungla tropical.

¿Qué sorpresas adelantaría del musical?

Tenemos muchas sorpresas en escenografía, efectos especiales, vestuario y actuaciones. Creo que la sorpresa que hará que todo el público se levante a aplaudir es el niño Kaiser Bazán, de 5 años, que hará un baile increíble.