Siente por él entre “fascinación y agradecimiento”, sabe que su tela favorita es el tweed, que detesta el azul marino, y asegura que el tipo de mujer que recrea en el cine ha pasado a la moda. La diseñadora de vestuario Sonia Grande se ilumina cuando habla de Woody Allen.

Su último trabajo es el vestuario de Magia a la luz de la Luna, la cinta de Allen que se transporta a la Francia de 1920, donde el hedonismo se mezcla con el esoterismo y el interesante aburrimiento de los ricos.

Grande ya había “tocado” los años de 1920 con Allen en Midnight in Paris (2011), “pero eran unos 20 muy diferentes”, con artistas intelectuales como Hemingway o Picasso, mientras en Magia a la luz de la Luna se retrata una sociedad “de mucho dinero” en que la gente vive “una vida bastante fácil”, como de eternas vacaciones.