A lo largo de su carrera, la psicóloga panameña María Eugenia de Martín, además de ahondar en el comportamiento humano, ha sentido curiosidad por conocer las causas que llevan a una persona a ser obesa, así como sus consecuencias emocionales.

Por ello, esta especialista en trastornos alimenticios recientemente centró su atención en una enfermedad mental clasificada como un trastorno de alimentación en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V, por sus siglas en inglés) según el cual, quien la padece, pierde el control sobre la ingesta de ciertos alimentos. Se trata del trastorno por atracón (en inglés binge eating disorder).

Quien se diagnostica con este mal –que no hace distinción entre comedores compulsivos obesos y no obesos–“sabe cuándo empezará a comer, pero no cuándo parará ni cuánto consumirá. Un atracón no es solamente el acto de atiborrarse de comida, sino también todos los momentos, decisiones y sentimientos que llevan a este acto. Es un síntoma, es decir, una manifestación exterior que delata la existencia de una conflictiva interior”, explica de Martín, miembro del Instituto Internacional de Psicoterapia y de la Fundación Relaciones Sanas.

Al tratarse de una enfermedad poco conocida en Panamá, pero presente en el país, se animó a hacer una investigación sobre esta. “Podemos verla claramente en las personas que tratan una y otra vez de bajar de peso, sin conseguirlo a pesar de las dietas. Además, el dolor emocional que esto conlleva y el impacto que tiene sobre la imagen corporal y el valor de sí mismo es un tema que poco se trata”.

Así nació su estudio “Psicoterapia psicodinámica breve de grupo para pacientes diagnosticadas con el trastorno por atracón”, que abarcó una muestra de 26 personas del área metropolitana de Panamá, que tenían entre 21 y 59 años, de las cuales el 69.23% fue diagnosticado con el trastorno por atracón. En la investigación se realizaron sesiones de psicoterapia.

“Me puedo atrever a decir que muy pocas personas en Panamá tienen conocimiento de la existencia de este trastorno. Una de las consecuencias de este es la obesidad, la cual se trata desde un punto de vista nutricional y no se incluye el aspecto psicológico. Sin embargo, no todas las personas obesas sufren de trastorno por atracón. De hecho, hay personas que padecen de este trastorno y que no son obesas, pero sufren por su mala relación con la comida y su vida de atracones, compensando las calorías ingeridas de más con ejercicios, ayunos o purgas”, afirma.

En entrevista con este diario, la psicóloga brinda detalles de su investigación, a quién afecta este trastorno y su impacto emocional.

¿Qué objetivo tuvo su estudio y qué resultados halló en él?

La investigación tenía como objetivo validar la efectividad de una intervención terapéutica breve con enfoque psicodinámico en un grupo de hombres y mujeres adultos, diagnosticados con el trastorno por atracón.

El tratamiento de grupo de 15 sesiones de psicoterapia psicodinámica breve fue aplicado a siete mujeres del grupo experimental y se esperaba obtener una disminución en la sobreingesta alimentaria y otras variables secundarias.

Los resultados finales demostraron que la psicoterapia psicodinámica breve de grupo sí es efectiva y reduce significativamente el trastorno por atracón, además de que tuvo un impacto positivo en la regulación del afecto y la imagen corporal de las participantes.

Además, se pudo concluir que las mujeres del estudio con el trastorno por atracón manifestaron tener situaciones inconclusas de duelo con la figura paterna y conflictos con la figura materna que tienen que ver con un déficit en la función materna en los primeros años de vida y en la continuidad del ciclo de vida.

¿Con qué frecuencia ocurren los atracones?

El trastorno por atracón varía de intensidad entre leve (uno a tres atracones a la semana) a extremo (14 o más), según el DSM-V.

¿A qué población afecta generalmente?

Las estimaciones disponibles son que las mujeres tienen aproximadamente 1.5 vez más probabilidad de tener trastorno por atracón que los hombres (...)

El trastorno por atracón parece ser común entre sujetos que asisten a hospitales afiliados a programas para la reducción de peso, incluyendo las cirugías bariátricas, llenando los criterios del DSM-V en un 30%.

Así mismo, es más común en la población en general que la bulimia nerviosa y la anorexia nerviosa, con una prevalencia del 2%.

¿De qué forma impacta emocionalmente?

Las personas que sufren el trastorno tienen, por lo general, sentimientos de extrema vergüenza, fracaso y debilidad, generados por la pérdida de control con la comida (...) Pueden presentar miedo al abandono o al retiro del afecto y enojo reprimido que se alivia a través de los atracones, al igual que todos los sentimientos mencionados anteriormente. La comida sirve entonces como una válvula de escape que regula y alivia los sentimientos que no se pueden digerir ni expresar.

Cada persona tiene una historia diferente y por ello es importante ayudar al paciente con trastorno por atracón a que encuentre y entienda las dinámicas internas que lo llevan a sobrealimentarse.

¿Qué soluciones hay para este trastorno?

La solución es la psicoterapia acompañada de una terapia nutricional, luego de que el paciente logre encontrar y entender las causas que lo llevan a sobrealimentarse.