Stella McCartney, diseñadora de modas, dijo en Los Ángeles que “Solo nos queremos divertir”.

Para presentar su colección de otoño 2016, la diseñadora de moda e hija del ex Beattle Paul McCartney transformó la tienda de discos Amoeba, en el corazón de Hollywood, en una gigantesca discoteca.

Gwyneth Paltrow, acompañada por su guardaespaldas, el ex Beatle Ringo Starr conversando animadamente con la actriz Kate Hudson, la estrella del pop Katy Perry, quien llegó tarde, la actriz de Mad Men Kiernan Shipka bailando al son de la orquesta Big Band.

Los estrechos pasillos de la tienda estaban desbordados de estrellas la noche del martes. Los invitados se contorneaban al son de las canciones de David Bowie e Iggy Pop, bebían champaña o “margaritas a la Paul” (McCartney). Y las modelos posaban, bailaban, daban volteretas sobre sí mismas en los estrados instalados.

“Esta colección está basada en aquello que necesitamos en nuestros guardarropas, en aquello que nos ponemos por glamour o para las actividades rutinarias”, explicó la diseñadora británica de 44 años.

McCartney presenta una línea influida por los años 1970 (largos vestidos fluidos ajustados a la cintura, blusas con pantalones rectos), combinaciones de diferentes estilos: calzados sobre suelas espesas de goma, camisetas blancas del tipo polo de tenis con rayas de colores en forma de V, chaquetas de lana grises de tejido grueso... todo matizado con impresiones con motivos de felinos: pantera tigre, gato salvaje. Es una de las pocas veces en las que la hija de Paul McCartney presenta una colección fuera de París y Nueva York.

Como Tom Ford un año atrás y Nicolas Ghesquière para Louis Vuitton en la primavera, la británica eligió California. “Es un lugar interesante porque aquí se encuentra esta cultura distendida. Hay un clima suave, y se ha convertido en un lugar artísticamente rico”, dijo.