La obesidad entre niños de menos de cinco años ha alcanzado niveles “alarmantes” a nivel mundial, y se ha convertido en una “pesadilla explosiva” en los países en desarrollo, indicó la Organización Mundial de la Salud.

Los autores de un informe específico sobre la cuestión destacan que, históricamente, el fenómeno no se ha tratado como un problema de salud pública, por considerarse como una consecuencia del estilo de vida de la familia. Pero al cabo de dos años de investigación en más de 100 países, destacan que los gobiernos y los organismos de salud son fundamentales para atajar esta lacra. Si no se afronta con seriedad, “la epidemia de obesidad podría revertir muchos de los beneficios para la salud que han contribuido al aumento de la longevidad observado en el mundo”, apuntan los autores del informe.

“No es culpa de los niños”, dijo el copresidente de la comisión redactora del texto, Peter Gluckman. Las causas de la obesidad infantil son factores biológicos, acceso inadecuado a comida sana, menor actividad física en las escuelas y la desregulación del mercado de alimentos grasos.