La inauguración de una monumental exposición, que ha transformado el contenido de las 37 salas del Museo Nacional Pablo Picasso, celebró ayer el 30 aniversario de su apertura en el Palacio Salé de París.

Los cinco pisos del edificio estrenados hace un año, tras permanecer un lustro cerrados para su entera remodelación, revelan obras y documentos inéditos y aspiran a ofrecer una nueva lectura del arte del maestro.

Salvo un especialista procedente del exterior, diez comisarios, todos miembros del museo, incluido su director, Laurent Le Bon, son los artífices de “¡Picasso!”, el nuevo circuito por la vida y el proceso creativo del pintor, escultor, ceramista y poeta.

Al frente del museo desde junio de 2014, Le Bon brindó algunas orientaciones clave como la de celebrar el 30 aniversario de la institución con la metamorfosis de su contenido o incluir en él fuertes dosis documentales, no solo fotográficas, pero quiso ser un comisario más, dijo su colega Emilia Philippot.

Desde mediados de julio, el público comenzó a descubrir su trabajo, primero en el nuevo subsuelo de este palacio del siglo XVII, que evoca ahora los sucesivos talleres donde trabajó Picasso, las donaciones que hicieron posible la apertura de la pinacoteca y las grandes exposiciones realizadas en ella desde 1985.

La museografía propone 105 cuadros, de ellos 86 de Picasso; 92 esculturas, cerámicas y objetos artísticos; 192 obras gráficas, 190 fotografías, cuatro películas y 314 documentos de archivo.

La celebración incluye una semana de manifestaciones que culminará el 25 de octubre, en el 134 cumpleaños del artista.