CIENCIA. El secreto del afecto de un perro está en sus ojos, dijeron investigadores el jueves tras estudiar cómo actúa el establecimiento del contacto visual en la hormona del amor (la oxitocina) tanto en ejemplares caninos como humanos.
El estudio realizado por investigadores japoneses y publicado en Science sugiere que los humanos y los perros evolucionaron conjuntamente a lo largo de los siglos para convivir como lo hacen hoy. La clave fue el contacto visual mutuo, que genera altos niveles de oxitocina, una hormona que fortalece la conexión emocional.
