El gasto económico de la contaminación lumínica con el desperdicio energético se puede evitar, si el alumbrado público solo diseña sistemas de iluminación que den luz solamente a las superficies que deben ser iluminadas con la cantidad de luz necesaria (no superior), en las horas realmente útiles y usando las lámparas más eficientes (ver infografía) y respetuosas con el medio nocturno, enumera el astrofísico Fernando Jáuregui, presidente de la Asociación contra la Contaminación Lumínica de Pamplona, España.
“Se estima que cualquier actuación que se diseñe con estos criterios, puede producir un ahorro respecto a instalaciones antiguas superior al 50% y, usando las nuevas tecnologías, se puede llegar a ahorros que rondan el 90% del consumo anterior”.
