Imágenes icónicas de la cultura latinoamericana como la de Julio Cortázar con un cigarrillo apagado en los labios o Borges refugiado entre libros son resultado de la mirada de la argentina Sara Facio, para quien el “elemento humano” es lo “más valioso” de la fotografía.

La retratista de 82 años, cuya valiosa colección de fotos tomadas por reconocidos colegas se exhibe en Buenos Aires, define su profesión como un “borrador de la historia” y una forma de “mirar el mundo” en la que lo principal son las personas, sus gestos y sus miradas.

El comienzo de su éxito se remonta a la década de 1960, cuando inició un proyecto sobre los mejores escritores de América Latina junto a su colega fotógrafa argentina Alicia D’Amico, fallecida en 2001. Entonces, la mayoría de ellos eran desconocidos y todavía no se habían convertido en los grandes representantes de la cultura que son hoy Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar o Gabriel García Márquez.