Elpríncipe Eugenio de Saboya fue uno de los militares más exitosos, legendarios e importantes en la historia de Austria al servir a su país contra los turcos, otomanos y españoles. Paralelo a su carrera militar, fue un eminente patrón de las artes al apadrinar a cientos de artistas y obras con su fortuna, adquirida durante las guerras que libró. Entre sus mejores amigos estuvieron Gottfried Leibniz, Jean-Jacques Rousseau y Montesquie, entre otros, estableciéndolo como una figura clave en el desarrollo de las artes europeas del siglo XVIII. Su antiguo castillo, el Palacio de Invierno, un inmenso inmueble barroco en Viena, ha sido preservado como un monumento histórico, y ahora, basándose en su pasado como la bóveda de arte personal del príncipe, sirve como museo para la exhibición “Baroque, Baroque”, del artista plástico danés Olafur Eliasson. Este graduado de la Academia Danesa de Bellas Artes se especializa en instalaciones, y utiliza los sentidos para estimular a la audiencia. En “Baroque” usa espejos, luces de distintas tonalidades y formas obtusas para hacer que el público se cuestione las “diferencias entre los modelos de la realidad, y simplemente la realidad”, como afirma en una entrevista con Blouin Artinfo.

Sus obras fueron prestadas de las colecciones privadas de la galería Thyssen-Bornemisza Art Contemporary y de Juan y Patricia Vergez, incluyendo las piezas “Yellow corridor” (1997), “Kaleidoscope” (2001), “New Berlin Sphere” (2009), y “Your welcome reflected” (2003). La muestra está abierta hasta el 6 de marzo de 2016.