Nadir Artura y Jonathan Guerra se valieron de la tecnología para recrear un proyecto que conjuga la creación y producción de indumentaria con la innovación.

Estando ella en Buenos Aires (Argentina) y él en Panamá, se comunicaron a través de emails, Skype y Facebook para fusionar sus destrezas con el fin de hacer “Waves”, un traje de baño impreso en dimensión tridimensional (3D).

Este tipo de impresión no es más que un método de fabricación por capas, mediante una impresora que lee archivos digitales de topologías 3D, explica Guerra.

Artura diseñó el prototipo en su tesis para recibirse de diseñadora de modas, título que obtendrá este año. Guerra se encargó del modelado e impresión del mismo.

En entrevista a La Prensa brindan detalles sobre el proceso, el rol de la impresión 3D y cómo visualizan la moda del futuro.

¿Cómo surge la idea de combinar la moda con la tecnología?

N.A.: La propuesta de crear prendas a partir de la impresión 3D surge como una alternativa al paradigma que dicta cómo debe ser construida una prenda, tomando en cuenta que las técnicas tradicionales en la industria de la indumentaria han variado poco en los últimos siglos (...) Al buscar un tema vigente y viendo cómo nuestra sociedad depende de la tecnología, decidí optar por un tema coherente con la actualidad e investigar avances tecnológicos aplicados al área del diseño. Hace un par de años había conocido la impresión 3D, y recientemente entré en contacto con impresoras 3D. ¡Ver cómo un archivo digital se materializaba en átomos y formaba objetos me voló la cabeza, parecía de película de ciencia ficción! Desde entonces, tuve curiosidad por trabajar con la técnica.

¿Cuánto demoró el modelado y la impresión?

J.G.: El modelado demoró aproximadamente seis horas entre cambios y revisiones. Luego lo exporté y lo preparé en el software de la máquina [la impresora 3D que fue una Makerbot Replicator 2]. Fueron 14 piezas que demoraron entre cuatro y ocho horas cada una en imprimir. La impresión tomó 75 horas aproximadamente.

¿El proceso de impresión se realizó con pausas de por medio o se dejó la máquina trabajando sola?

J.G.: Imprimía entre dos y cuatro piezas por día, porque solo contaba con una máquina. La impresora se puede dejar desatendida, pero dado que la impresión toma bastante tiempo la vigilaba esporádicamente para asegurarme de que todo estuviese en orden.

¿Qué fue lo más difícil de este proceso?

J.G.: Dividir las piezas de tal forma que tuviese suficiente área para pegarlas, pero manteniéndome dentro del espacio de impresión.

¿Qué inversión requirió la impresión?

J.G.: Comprar el rollo de plástico, que fluctúa entre $45 y $60. El distribuidor Makerz tiene un stock de plástico en el espacio de Coworking [CascoStation] y en ese momento nos prestó una máquina [impresora 3D].

¿Cómo contempla la moda del futuro?

N.A.: Se están desarrollando textiles inteligentes a partir de nanotecnología, microelectrónica y muchas otras técnicas que buscan satisfacer las necesidades de los usuarios, textiles que cambian su estructura al verse influenciados por variaciones. Estos se aplican principalmente al área deportiva y de la salud, pero siento que la moda del futuro intentará aplicarlos a las prendas de uso cotidiano.