Un proyecto con alma española emplea la práctica del fútbol como un “vehículo para trasmitir valores” a jóvenes birmanos en Mae Sot, en el este de Tailandia, morada para miles de refugiados que huyeron de los conflictos en Myanmar.

Los curtidos pies descalzos de algunos niños no son problema para golpear el esférico mientras compiten junto a compañeros y rivales con las botas calzadas, bajo el tórrido sol que azuza en esta población cercana a la frontera de ambos países.

“PlayOnside (como se denomina la organización) nació al ver la desigualdad que existía en formación, material, cultura futbolística y la posibilidad de desarrollar un deporte en condiciones óptimas. También crea un gran vínculo entre jóvenes tailandeses y birmanos”, dice a EFE Javier Almagro, cofundador y coordinador del proyecto. Más de 100 mil refugiados birmanos viven desde hace décadas en los campamentos que se asientan en los alrededores de Mae Sot.