Los incendios del Casco Antiguo de la ciudad de Panamá, fundado en el año 1673 después de los ataques del pirata Henry Morgan, guardan relación con gran parte de la arquitectura de la zona.
En particular, hubo tres grandes incendios que variaron las dimensiones a varios solares, así como cambiaron sus propietarios con el tiempo.
Algunas familias de alto poder adquisitivo se mudaron a esta región, amurallada en sus inicios, que alrededor de 1950 dejaron la zona tras la decadencia. Después de 2000, el Casco Antiguo tomó otro rostro.
Los empresarios, las compañías de bienes raíces y los arquitectos vieron un nicho en el negocio de la construcción y las autoridades decidieron el rescate de la zona.
CUATRO CASAS
Lo que hoy conocemos como “cuatro casas” era parte de un grupo de residencias que se quemaron hace 13 años en la cuadra, este fuego fue considerado como “bastante grande”, sostiene la arquitecta Hildegard Vásquez, de Hache Uve, S.A.
Según el testimonio, una señora se quedó dormida cuando le rezaba a un santo y la vela quedó encendida, lo que causó un gran incendio que arrasó con las casas.
Los cuatro edificios están compuestos por la Casa Catalina, Casa Erhman, Casa Ardila y Casa De La Torre, que en conjunto conforman el P.H.
Se destaca la Casa Catalina, de estilo colonial modernizado y data del siglo XIX.
Uno de sus propietarios fue Nicanor de Obarrio, prócer de la independencia de Panamá de Colombia, y Catalina de Arias, una de sus últimas dueñas.
La Casa Ehrman es de estilo neoclásico y data de principios del siglo XX. Su dueño original fue Natalio Ehrman, uno de los comerciantes más importantes de la época.
Consistía en dos casas juntas de madera, techo de hierro acanalado, dos pisos y techo de tejas.
Al lado se encuentra la Casa Ardila con balcones de estilo francés, que fueron resultado de la renovación que se hiciera al edificio alrededor de 1928.
El tipo de columna conocido como ginger bread era típico de las casas de esa época en las colonias francesas en el Caribe.
LA RESTAURACIÓN
Las casas son de diferentes niveles, absolutamente independientes.
Para rescatarlas, se buscó a familiares de sus últimos dueños y muchos se habían ido de Panamá. “Fue un trabajo de detective”, manifiesta Vásquez.
Debido a la magnitud del proyecto, este fue dividido en dos etapas para su optimización.
El reto en este diseño fue integrar los edificios entre sí de manera dinámica, aunado al hecho de que comparten la misma área de estacionamientos.
La característica principal del proyecto es su balconería de madera y la presencia de un sistema de construcción, que fue utilizado en las colonias francesas, pero no muy visto en las construcciones del área y la época en el Casco Antiguo: brick between the posts (mampostería de ladrillo con postes de madera), la cual fue reconstruida de manera integra apegándose al hallazgo original.
La edificación la componen dos patios interiores, un área de estacionamientos con capacidad para 11 carros, 10 apartamentos privados y cuatro locales comerciales.
ESTACIONAMIENTOS
Es uno de los pocos edificios con estacionamiento interno en el Casco Antiguo, que durante la época de renovación era un elemento novedoso.
Los arquitectos consolidaron las cuatro casas con un solo sistema de patios, que permitieron generar los estacionamientos sin perder los locales comerciales hacia la calle.
El vano de la cochera permitió utilizarlo como portón. Por esta razón, los carros deben que ser pequeños, ya que los vanos están protegidos por ley y no se pueden modificar, de acuerdo con la sección VIII “Estacionamientos” de la Gaceta Oficial del lunes 8 de septiembre de 2003.
“En edificaciones de primer y segundo orden, solo se permitirán estacionamientos en planta baja, siempre y cuando los vanos y estructuras existentes así lo permitan y que su existencia pase desapercibida en el exterior”, señala el reglamento.
Los edificios pueden ser apreciados en la calle cuarta de San Felipe.










