La mayoría de los padres ha tenido que enfrentarse a los conocidos cólicos de sus hijos, que por lo general ocurren durante los tres y cuatro primeros meses de vida.

Normalmente, cuando los pequeños tienen cólicos presentan dolor en el abdomen y lloran de manera incontrolada y sin causa aparente, señala la doctora chilena Sylvia Cruchet, especialista en gastroenterología infantil, quien estuvo de visita en Panamá recientemente.

Estos cólicos, con mayor frecuencia en las últimas horas de la tarde, no son una enfermedad, resalta.

¿Qué los produce? La causa sigue siendo incierta, pero hay varios factores que parecen contribuir.

Cuando un bebé nace, su aparato digestivo es estéril, aquí empieza a adquirir la flora intestinal y a funcionar por él mismo y no con la ayuda de mamá como cuando estaba en el vientre.

Por ende, las funciones del aparato digestivo están insuficientes, indica.

A medida que crece, va madurando y produciéndose todas estas funciones. En ese proceso se desarrollan los cólicos, explica.

Este problema afecta a 1 de cada 4 recién nacidos, y la prevalencia ha registrado que hasta un 26% de los niños es diagnosticado con cólicos durante ese período.

De hecho, es una de las razones más comunes por la que los padres contactan al pediatra e instituciones de salud durante estos primeros meses de vida de su hijo.

En cuanto a cómo ayudar al pequeño, aconseja mantener la leche materna como su menú principal y no alimentar al niño cada vez que llore, porque le producirá más cólicos.

La especialista recuerda llevar a los bebés al médico para descartar cualquier otra anomalía grave.