Mientras sus orígenes continúan siendo un completo enigma, el flamenco viaja estos días a las raíces de la cultura gitana para fusionarse con la música del Rajastán indio en un festival que reúne a artistas de ambos estilos, con una conexión que brilla más allá de sus claras complicidades.

“Cuando pones a flamencos y a músicos del Rajastán a cantar o a tocar juntos, te das cuenta de que vienen de una misma raíz”, explicó el pianista español Chano Domínguez, quien asegura “sentir” por momentos seguidillas cuando comparte escenario con artistas del norte de la India.

Músicos y bailaores de ambos estilos bromean en los jardines de Jodhpur mientras ultiman los detalles de su actuación.

Muchos de los artistas rajastaníes no hablan inglés, ni falta que hace porque “el lenguaje universal de la música” ha sido suficiente, dice el bailaor Daniel Navarro, que recuerda cómo con un simple “chachachafanfán” retomaban enseguida cualquier punto de un ensayo.

El Festival de Flamenco y Gitano de Jodhpur reunió en esta segunda edición, que concluyó ayer, a 18 artistas internacionales y 23 rajastaníes.