El ministro tunecino de Enseñanza, Nayi Yalul, cree que la promoción de la cultura moderna y la educación de los jóvenes en el arte y el humanismo son el mejor antídoto contra la locura del yihadismo.
“La dictadura mató el aspecto creativo. Tengo la impresión de que en la época de Zinedin el Abedin Ben Ali la enseñanza estaba destinada a formar funcionarios para la dictadura. Ahora hay que formar para recuperar la creación, la libertad”, dijo.
“Hemos comenzado ya este año. Con la difusión del teatro, el cine, actividades culturales. Porque hay mucha violencia en la juventud tunecina y estamos en un desierto cultural. Túnez tiene 11 salas de cine cuando antes había 11 salas en una sola ciudad”, agregó.
“Hubo una wahabización (radicalización) de la religión y se creó un desierto cultural. En los años 1970 Túnez estaba emancipada gracias a la existencia en los institutos de cines, teatro, deporte y filosofía, y la dictadura mató todo eso”, insistió Yalul, un hombre formado en el marxismo, bregado en el sindicalismo durante la dictadura.
Yalul plantel que “Ben Alí realmente preparó el terreno para los miembros de Daesh (acrónimo en árabe del grupo yihadista Estado Islámico). El surgimiento del yihadismo en Túnez no me extrañó”, afirma. “Cómo invertir la tendencia? Retomando los valores tunecinos: recreando una escuela de la vida, eliminando clases de matemáticas o física e introduciendo teatro, música, cine, deporte”, señala.
“Los niños tienen una energía suplementaria y si no la canalizamos hacia el deporte, el cine, la cultura, esa energía va a la violencia”, insiste. A ese páramo cultural, añade el factor de una sociedad que considera superficial y volcada en el consumo, que no ha sabido entender el significado de la palabra modernidad.
