La iglesia de Nuestra Señora da Lapa, en Oporto, guarda una reliquia que raramente ve la luz del día, el corazón de Pedro IV de Portugal y I de Brasil, duque de Braganza (1798-1834), monarca portugués responsable de la independencia de la colonia en América.
Para acceder al envase de cristal donde se conserva, son necesarias cinco llaves, guardadas bajo la tutela del Ayuntamiento de Oporto.
Una es para quitar la placa de metal clavada en la puerta de madera del monumento, otras dos para abrir la red detrás de la placa, una cuarta para abrir la urna y la quinta y última para abrir la caja de madera.
Dentro de la caja, un vaso de plata cerrado con tornillos guarda el recipiente de vidrio con el corazón sumergido en una solución mixta de formol. Son necesarias seis personas para asegurar el máximo de cuidado con el órgano en la realización del procedimiento, que solo se lleva a cabo en ocasiones especiales.