La voz quebrada de Pino Daniele se silenció ayer a los 59 años de edad, dejando un legado musical perlado por el punteo melancólico de su guitarra y por sus incisivas letras, dirigidas muchas veces a la vida en la capital del Vesubio, Nápoles.
El cantautor nació el 19 de marzo de 1955 en la bulliciosa capital napolitana, en el seno de una familia humilde.
Su padre era un trabajador del puerto partenopeo y fue en los tugurios portuarios donde dio sus primeros pasos con las tropas estadounidenses de la base de la OTAN como público.
Con su voz quebrada y su particular falsete, comienza a destacar en la década de 1970 en medio de esa rica amalgama de músicos que aún pueblan las bulliciosas calles de esta ciudad italiana a orillas del Tirreno.
Su primer éxito relevante fue Che calore (Qué calor, 1975), pero su consagración como cantautor no se produciría hasta dos años después, con la publicación de su álbum debut Terra Mia (Mi tierra, 1977).
