Durante décadas, Las Vegas ha amado de verdad a Elvis Presley. Pero la presencia de El Rey en la ciudad ha ido disminuyendo poco a poco, de imitador en imitador.

“Irónicamente, Las Vegas es un mercado difícil para Elvis”, comentó Jack Soden, director ejecutivo de Elvis Presley Enterprises, que dirige la atracción Graceland en Memphis, Tennessee, y gestiona muchos de los acuerdos comerciales en nombre del patrimonio.

El grupo había prestado cientos de objetos a una publicitada atracción de Elvis que abrió hace unos meses en el casino y hotel Westgate de Las Vegas.

“Graceland Presents Elvis” cerró en febrero tras no haber conseguido muchos visitantes a su exposición, capilla de bodas y teatro.

La empresa retiene ahora esas piezas valiosas contra la voluntad de la entidad que gestiona la herencia, mientras el Westgate pelea con el tercero que gestionaba la atracción en una disputa por el alquiler.

Los albaceas han presentado una demanda para recuperar los objetos.

El fracaso en el Westgate no es el primer caso en Las Vegas de un espectáculo relacionado con Elvis que sale del edificio antes de tiempo.

En 2012 también se culpó a la baja asistencia cuando se canceló el espectáculo Viva Elvis del Cirque du Soleil en el casino y hotel Aria tras dos años.

Es una vida mucho más corta que la de sus espectáculos hermanos.