El estudio de los fenómenos atmosféricos, sus propiedades, el estado del tiempo y sus mecanismos se traducen hoy en una forma eficaz para encarar el futuro del planeta.
Así lo consideran las Naciones Unidas, que en las cercanías del Día Meteorológico Mundial, que se conmemora cada 23 de marzo, contempla la meteorología como una ciencia capaz de transcribir los conocimientos científicos en medidas prácticas para fortalecer la resiliencia y adaptación al clima, y también mitigar sus efectos.
En estos tiempos, en donde el cambio climático acompañado del fenómeno de El Niño parecen horadar en la naturaleza y economía global, la Organización Meteorológica Mundial (OMM), entidad especializada del sistema de las Naciones Unidas que vela por la meteorología, la hidrología y las ciencias geofísicas conexas, apuesta por esta disciplina para abordar los riesgos y las oportunidades que plantea el clima global.
En Panamá, la meteorología es un campo que no pasa desapercibido.
De acuerdo con la página web de la Dirección de Hidrometeorología de Etesa (Hidromet), las actividades meteorológicas se iniciaron con la construcción del ferrocarril, con un primer pluviómetro instalado en la isla de Taboga en 1861.
Mucho ha pasado desde entonces y actualmente este campo conforma el catálogo de estudios de la Universidad de Panamá y destaca como objeto de investigación en la Universidad Tecnológica de Panamá, cuya red de estaciones meteorológicas fijas, comienzan a arrojar datos para coadyuvar a la comunidad académica nacional.
Para Pilar López, gerente de investigaciones y aplicaciones climáticas de Hidromet, la meteorología sobresale como una disciplina “esencial”, cuyos datos podrían desembocar en pronósticos de corto, mediano y largo plazo, capaces de prevenir riesgos y salvar vidas.

