El entorno tropical, con su vegetación y fauna exuberante, sus colores, aromas y sonidos, es un elemento esencial de la cultura de los indígenas wounaan de Panamá, que habitan en la provincia de Darién, y que también se encuentran en la vecina Colombia. Adicionalmente, su cosmovisión tiene una impronta en la lengua wounaan meu, y se refleja en las narraciones que han trascendido durante generaciones sobre la naturaleza, la creación del mundo, seres míticos, aventureros, y hasta tramas de miedo.

Entre 2010 y 2014, el Congreso Nacional del Pueblo Wounaan, la Fundación para el Desarrollo del Pueblo Wounaan y las universidades de Georgia y Arizona de Estados Unidos, ejecutaron un proyecto lingüístico llamado “Tradición oral wounaan”, financiado por la Fundación Nacional de Ciencias (NSF) de Estados Unidos. Los resultados fueron expuestos en la tercera charla de una serie temática sobre antropología en el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales.

Con este trabajo se pretendía documentar el idioma wounaan meu, particularmente los cuentos antiguos, en toda su complejidad. El equipo del proyecto partió del hecho de que varios investigadores, como Jacobo Lowen, Elizabeth Kennedy y Reinaldo Binder, habían hecho más de 400 grabaciones de los cuentos wounaan en Panamá y Colombia, las cuales cubrían un período de 60 años. Con el proyecto se iban a traducir 30 cuentos, superaron la meta y tradujeron 70.

COLABORACIÓN

Julia Velázquez Runk, profesora de antropología de la Universidad de Georgia y quien ha trabajado durante varios años con los wounaan, fue la investigadora principal. Durante la presentación detalló que la colaboración con las comunidades fue clave, porque la tarea no sería fácil. Además, esto generó un clima de confianza y flexibilidad que enriqueció el proyecto.

El alfabeto wounaan tiene 20 consonantes y 16 vocales. Hay letras cuyos acentos son aspirados, hay vocales orales, nasales y medias. La oración se expresa en este orden: sujeto-objeto-verbo. Además, muchos conceptos en wounaan no tienen un equivalente en español y es necesario expresar una frase para describirlos, explicaron Doris Yokarama y Tony Membora Peña

Por ejemplo, los wounaan asocian el color verde con una perdiz que es celeste. Y, ¿qué palabra en español le da significado al sonido de la cola del jaguar cuando el animal la mueve? En wounaan es: p’ich p’ich.

¿Cómo se traduce al español hösog mam, que es como una estela de agua salpicada que va dejando un bote a cierta velocidad?

Hay, además, términos onomatopéyicos, como: dö k’ ok’ oig mam, que describen el sonido que hace un basilisco sobre el agua, y p’urrg mam, el aleteo rápido de un ave volando.

Otros se refieren a personajes propios de la cultura wounaan, como Halpad, un demonio poderoso que devora gente. Y a veces es difícil identificar animales, como la taira o jojom.

Estos y otros retos en la transcripción y traducción se resolvieron mediante diálogos e intercambios.

UN ARTE QUE DESAPARECE

Desde el punto de vista sociolingüístico, la vida moderna ha influenciado las costumbres de los wounaan. En el pasado las familias se reunían en las noches, antes de dormir, a escuchar cuentos en su lengua. Pero hoy la televisión es una distracción y la narración ya no es parte de la tradición en casa.

Además, está la influencia de la educación impuesta, se narran más cuentos en español, con un vocabulario diferente, y hay cada vez menos cuenta cuentos. La desintegración familiar también tiene un impacto.

“Tenemos nuestro alfabeto, pero los más jóvenes no lo conocen, es difícil para ellos pronunciarlo y escribir”, expresaron los miembros del equipo. Con este proyecto se coordinó con la sección de educación intercultural bilingüe del Ministerio de Educación para elaborar materiales apropiados. Es importante para los niños que el sistema educativo sea adecuado a su lengua.

Las transcripciones y grabaciones de los cuentos en wounaan meu fueron donados a la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero R. en formato digital. Los interesados en acceder a ellos deben solicitar autorización al Congreso Nacional Wounaan.

Como describió Jorge Ventocilla en la presentación, este trabajo fue una forma de “repatriación de la palabra y una devolución de la información” de este pueblo.