El director alemán Wim Wenders desconcertó en la Berlinale con Everything will be Fine, interpretada por un James Franco minimalista y rodada en 3D por puro amor a esa técnica.

El filme de Wenders llevó por segunda vez a la 65 edición del festival a Franco, unos días después de presentar junto a Nicole Kidman el filme Queen of the Desert, de Werner Herzog.

Con Wenders, Franco ya no es el galán acaramelado de la reina entre las dunas, sino un escritor que alcanza el éxito tras un accidente en que muere un niño, uno de los dos hijos de la mujer que interpreta Charlotte Gainsbourg.

“El 3D engrandece todo, también los sentimientos”, afirmó Wenders, decidido a defender esa opción y ante las preguntas de los medios de por qué insistir en esa técnica que él mismo admitió que era idónea para Pina, pero no para todo tipo de filmes. “Mi película muestra un proceso de recuperación psíquica tras un trauma desde varias perspectivas: la del causante del accidente, la de la madre, y el hermano que perdieron al ser querido” .