Los ataques informáticos y el robo de datos personales o corporativos pasan hasta en las mejores familias. Gobiernos, estrellas de Hollywood y grandes empresas, entre ellas Sony Pictures, Apple iCloud, Target, Home Depot y Microsoft Xbox Live ya lo han experimentado.

Ciberdelincuentes, los hay de todo tipo. Desde los que buscan lucrar a costa de otros mediante una estafa, pasando por los que quieren dañar la reputación de alguien, hasta los pedófilos que coaccionan a los menores de edad para que se tomen fotos o videos íntimos y se los envíen, o para que se conozcan personalmente. El viejo meme en el que sale un perro sentado frente a una computadora ilustra la realidad: “En internet nadie sabe que eres un perro. Nadie”.

El próximo 10 de febrero se conmemora el Día Internacional de la Internet Segura, que promueve la agrupación europea Insafe para concienciar sobre el uso seguro y responsable de las tecnologías en línea y de los teléfonos móviles, especialmente entre niños y jóvenes. En distintos países se dictan charlas y organizan otras actividades para fomentar una cultura precavida.

Pese a sus ventajas para los estudios y actividades productivas, la red también presenta peligros para los menores de edad, quienes pueden acceder a contenidos inapropiados, ver amenazada su privacidad y ser víctimas de chantaje, bullying o de acoso sexual. Casos de este tipo han llevado a algunos adolescentes en otros países al suicidio. Además, cualquiera puede comprometer los equipos que usa al descargar programas o aplicaciones desde sitios no seguros, al abrir archivos de fuentes desconocidas o poco confiables y al conectarse a redes inalámbricas abiertas.

Tanto menores como adultos deben proteger su imagen online y no hacer cosas que les indiquen extraños por internet. Además de mantener el sistema operativo de los equipos actualizados, tener firewall, programas antivirus y de evaluación de sitios web, los padres deben informarse sobre estos temas, establecer reglas de uso de internet y dispositivos móviles, y mantener una buena comunicación con los hijos para evitar problemas de seguridad.

El Reporte Anual de Seguridad 2015 de Cisco, publicado el mes pasado, detalla que los usuarios no solo son objeto de los ataques informáticos, sino que, sin saberlo, están ayudando a efectuarlos. Según Cisco, en 2014 los atacantes han dejado de lado cada vez más su enfoque de comprometer servidores y sistemas operativos que infectan a los usuarios por medio del navegador y correo electrónico, y son los usuarios quienes descargan material de sitios comprometidos. Esta práctica contribuyó a un aumento de 250% en las infecciones silenciosas por spam y publicidad maliciosa, que afecta también a las organizaciones.

La seguridad informática seguirá planteando retos a futuro. Solo en términos de movilidad, el estudio Visual Networking Index de Cisco prevé que para 2019 habrá 5 mil 200 millones de usuarios móviles y el número de dispositivos portátiles en el mundo llegará a unos 578 millones de unidades. Además, el video móvil representará el 72% del tráfico mundial de datos móviles.

El uso de redes sociales y aplicaciones de mensajería instantánea no están exentos de preocupaciones. WhatsApp tiene más de 700 millones de usuarios activos que envían más de 30 mil millones de mensajes por mes.

La firma de seguridad informática ESET recomienda restringir el acceso a la foto de perfil para evitar que alguien pueda indagar más sobre la persona en Google, por ejemplo. Desactivar WhatsApp si se pierde el teléfono y ser juicioso con las conversaciones son otras medidas de prevención. En lo posible, no envíe información personal como direcciones, números de teléfonos, correo electrónico, datos bancarios o de tarjetas de crédito por ese medio.

Para reducir la incidencia de delitos informáticos, ESET considera que se debe aplicar presión internacional para que se destinen los recursos necesarios para identificar, capturar y procesar a los cibercriminales; atrapar a más perpetradores más rápido, incluso, agravando las sentencias para los condenados; enseñar ética de la informática desde la escuela primaria; aumentar el número de empleos disponibles en los países en desarrollo para lograr una disuasión de la ciberdelincuencia y medir en forma objetiva el crimen cibernético.