Estados Unidos es de los países que concede la nacionalidad a cualquier persona nacida dentro de sus fronteras, una provisión constitucional que en los últimos tiempos ha propiciado la creación y expansión de una nueva “industria”: el turismo de maternidad.
Con una red de agencias y hoteles perfectamente organizada, el turismo de maternidad busca madres embarazadas, mayoritariamente de origen chino, que quieran tener a su hijo en territorio estadounidense para que este obtenga la nacionalidad del país estadounidense.
“Son muchos los beneficios de ser ciudadano estadounidense. Tienes acceso gratuito a la educación primaria y secundaria, y puedes solicitar becas y préstamos para acceder a la universidad reservados solo a ciudadanos de Estados Unidos”, resalta en su página web la empresa Star Baby Care, una compañía de Shangai (China) especializada en turismo de maternidad en el sur de California.
Además, la compañía destaca otras ventajas como poder viajar sin visado a todos los países con los que Estados Unidos mantiene acuerdos bilaterales, disponer de los beneficios médicos reservados a los jubilados y el hecho de que, cuando el hijo sea adulto, podrá pedir la residencia permanente para sus padres en el país estadounidense al amparo de la reagrupación familiar.
Decenas de agencias como Star Baby Care, tanto en Estados Unidos como en China y otros países, ofrecen “paquetes” cerrados a las madres, que incluyen asesoramiento para obtener el visado, desplazamiento a Estados Unidos, alojamiento en lujosas casas-hotel, y cuidados para el recién nacido y la madre.
El Centro de Estudios sobre Inmigración, una organización sin ánimo de lucro especializada en cuestiones migratorias, estima en 40 mil las personas que viajan anualmente a país con el único propósito de dar a luz, mayoritariamente provenientes de China, Corea del Sur, Taiwan, Nigeria y Turquía.
Aunque ampliamente censurado por parte de la opinión pública, el turismo de maternidad no es ilegal.
