Ellos prefieren la vida en el bosque en lugar de una casa lujosa. Añoran la arboleda que años atrás albergó a felinos salvajes y a los viejos pedruscos que “echaban agua”. “No queremos minas”, asienten, con la certeza de encontrarse en un terruño bendito. Un lugar tan intrínseco y fructífero, que aseguran encontrarse “cerca del cielo”.

Así lo plantea el trailer del documental So close to the sky (Tan cerca del cielo), que explora las vidas de las comunidades ngäbe buglés inmersas en las provincias de Bocas del Toro y Chiriquí.

En medio de aquel colectivo, un camino, tan añejo como la conquista española, sirve de puente entre los poblados aledaños.

Se trata de un sendero que une al litoral Pacífico con el Atlántico y que sirve como ruta comercial y de comunicación entre sus vecinos.

La vida a lo largo de este trayecto inspiró a dos cineastas estadounidenses, Emily Kinskey y Anica Wu, a documentar sus experiencias.

La idea surgió en 2012, cuando Kinskey viajó a Chiriquí por motivos de negocios. En su estadía visitó el corregimiento de Soloy, donde entró en contacto con la comunidad ngäbe buglé.

“Habíamos escuchado de los gunas y los emberá, pero sabíamos muy poco de los ngäbe buglés”, explican las realizadoras, cuya curiosidad por conocer más sobre estos grupos las motivó a filmar en Panamá.

El proyecto, empero, tomó un giro más aventurero cuando ambas decidieron documentar su recorrido a lo largo del trayecto para conocer cómo es la vida rural, sumergida en la espesura.