La Semana Santa en América Latina, que se celebra del 20 al 27 de marzo, transcurre con una mezcla de fervor y diversión, pues mientras millones de católicos acuden a las iglesias para recordar la vida, muerte y resurrección de Jesús, otros optan por vacacionar.
En Argentina se vive con la asistencia a misas, procesiones, reuniones familiares y, en muchos casos, con viajes de descanso durante los días de asueto. La tradición se respeta y el Viernes Santo no se come carne roja. Solo pescados, mariscos y verduras. Llama la atención el Vía Crucis Submarino que se realiza desde hace 12 años en la ciudad de Puerto Madryn (Chubut, Patagonia), en el que participan más de 100 buzos, nadadores y practicantes del snorkel.
En Brasil, la Semana Mayor es una de las fiestas religiosas más celebradas, pues el país cuenta con la mayor población católica de América Latina.
La Pascua marca días de reunión con la familia, unidas a viejas tradiciones religiosas. No obstante, para los más pequeños Pascua es señal de chocolate: una de las principales tradiciones del país es que todas las tiendas de alimentos se llenan de huevos de chocolate.
En Bolivia, las tradiciones litúrgicas, culinarias y turísticas sobresalen, como la visita a los 14 templos el Jueves Santo, la procesión del Viernes, no comer carne roja hasta el Domingo de Resurrección, y servir los 12 platos en honor al mismo número de apóstoles de Jesús.
Para Nicaragua, religión, tradición y diversión se combinan durante esta semana. Son vacaciones.
Las actividades en el gobierno se paran, las calles de las ciudades lucen vacías. Las personas aprovechan para ir a los balnearios o visitar a parientes en las provincias.
En el argot popular, a la Semana Santa se le llama también la “semana zángana”, porque muchos aprovechan para nadar en las playas y beber ron o cerveza.
