La aguda y precisa prosa de Gay Talese y la espectacular humanidad de las fotografías de Phil Stern que testifican cuatro décadas de seguimiento al mito se unen en Frank Sinatra has a cold, un volumen rotundo y un espléndido retrato del mito.
Por un lado el certero perfil que Talese hizo del cantante tras pasar un mes cerca de él, pero no poder sentarse a hablar con Sinatra en ningún momento.
Para ilustrar el rico texto, unas bellísimas fotografías -la mayoría en blanco y negro- que Stern tomó entre 1940 y 1970, y que muestran desde grandes a íntimas actuaciones de Sinatra, cenas de gala con John Fitzgerald Kennedy o tomando una sauna antes de una actuación en Miami en 1965.
“Nunca fui parte de su círculo, pero por alguna razón Frank confiaba en mí”, aseguraba Stern en unas declaraciones recogidas en un libro cuya publicación coincide con el centenario del nacimiento del cantante.
Una confianza que le permitió fotografiarle durante cuatro décadas, algo impensable con una estrella como Sinatra. Imágenes que juegan con luces, sombras y desenfoques, como un reflejo de la ambigüedad que siempre rodeó al cantante, acusado de relacionarse demasiado con la mafia.
Su casi eterna sonrisa se contraponía con la soledad patente en muchas de las fotografías. “Había un monstruo terrible en el interior de Frank que quería joder al mundo antes de que le jodieran a él”, dice Stern.
Un lado más oscuro, menos conocido y menos glamuroso que la imagen de estrella que todos conocemos y que Talese supo capturar. Y lo hizo tras intentar infructuosamente entrevistarse con Sinatra en 1965, para lo que se trasladó a Los Ángeles, donde estuvo un mes debido a excusas de los representantes del cantante para retrasar el encuentro debido a un resfriado.
