Tempestuoso, volátil, depresivo, genial. Así era Frank Sinatra, la Voz, un ícono del siglo XX, que estuvo en España entre 1950 y 1964, la primera vez persiguiendo a Ava Gardner por ventas y tablados, en visitas que acabaron mal, porque tuvo que dejar el país acusado de “desacato a la autoridad”.

Así lo desvela el libro Sinatra. Nunca volveré a ese maldito país, la crónica del paso por España del mito, del cantante y actor estadounidense (Hoboken, Nueva Jersey, 1915 - Los Ángeles, 1998), escrita por el periodista español Francisco Reyero, en el año en que se va a cumplir el centenario de su nacimiento.

Editado por la fundación Lara, el libro es una narración muy periodística, con abundante documentación y fotos de Hoboken, de Los Ángeles o de la Biblioteca Nacional de España, plagada de detalles, con más de 70 entrevistas y testimonios de los testigos principales o biografías rescatadas. Todo ello estructurado en notas cosidas de forma muy literaria.

El libro descubre la relación de España con Sinatra, el crooner, el hombre “esquivo, disciplinado y soberbio”, como se le describe, desde que llegó al aeropuerto de Barcelona en 1950 buscando a Ava Gardner, cuando ella rodaba Pandora y el holandés errante, y la diva mantenía una relación con el torero Mario Cabré.

“Sinatra es fascinante -argumenta el autor-, y lo que más me gusta es su resistencia. Cuando llegó a España persiguiendo a Ava, estaba en el punto más bajo de su carrera: lo habían echado de la Metro-Goldwyn-Mayer, personalmente estaba mal, había roto su matrimonio, quería conquistar a Ava...”, advierte Reyero.

“Y, a pesar de su bajada, remonta -añade su biógrafo- y comienza la etapa más interesante de su carrera desde los 38 hasta los 50”.