Río de Janeiro, ciudad de Brasil declarada Patrimonio de la Humanidad por su belleza tropical entre montañas y mar, su clima templado y sus playas, es siempre durante el Carnaval blanco de miradas.
La mística del Carnaval de Río de Janeiro —que este año celebra su 450 aniversario— está compuesta por la tradición de desfiles de carrozas, disfraces vistosos y bailes populares con ritmos contagiosos, explica Patrick Bestetti Mallmann, jefe del sector cultural de la Embajada de Brasil en Panamá.
Las estrellas del Carnaval carioca son 12 escuelas de samba que entrenan durante todo el año para hacer gala de su talento y destreza en los pintorescos desfiles realizados en el estadio conocido como Sambódromo da Marquês de Sapucaí, espacio donde se estima que unas 700 mil personas acuden a la cita carnavalesca cada año.
Así mismo, cerca de 450 bandas de música callejera o “blocos” se hacen presentes en la fiesta.
Si bien es cierto que la samba es el tipo de danza que engalana esta festividad, otros bailes que forman parte de la celebración brasileña son: sertanejo (o caipira), forró, pagode, axé y baião, enumera Bestetti Mallmann.
Las diversas escuelas de danza participantes dan lo mejor de sí durante los desfiles, pues una de ellas es nombrada como “Campeón del Carnaval” tras el veredicto de unos 40 jueces. El jurado evalúa el tema escogido por la escuela de samba, los disfraces, la banda de percusión, carrozas, así como la armonía, el espíritu y el ánimo de los bailarines, entre otros aspectos, menciona.
Los disfraces que se lucen y los diseños de las carrozas van de la mano con el tema que ha sido seleccionado por cada escuela de samba.
Lo cierto es que miles de personas se reúnen en Río de Janeiro para celebrar la alegría de este Carnaval en un ambiente multicultural, afirma Bestetti Mallmann.
