El director británico Sam Mendes siente el teatro como su “hogar”, aunque sus incursiones en el cine le han proporcionado importantes éxitos y ahora cruza la frontera de los 50 a la espera de que su nuevo James Bond conquiste las pantallas.
Samuel Alexander Mendes, nacido el 1 de agosto de 1965 en la localidad británica de Reading, lleva casi dos décadas compaginando el teatro -en el que comenzó tras su paso por Cambridge- y el cine, al que llegó mediada la treintena y con una sólida reputación como director sobre las tablas.
Un camino entre las dos artes que Mendes no deja de transitar. “Cuando termino de editar un filme, generalmente quiero volver al teatro (...), es como estar en casa, es controlable después del caos del set de una película. Pero no pasará mucho tiempo antes de que quiera hacer otra película, y soy muy afortunado de poder hacer una y otra cosa”, señaló.
Su última incursión en el celuloide llegará en otoño con la nueva entrega de 007, Spectre, la segunda dirigida por Mendes.

