Un cuento sobre la degradación social en el aislamiento de la Francia rural y un drama rumano que explora la complejidad de los lazos familiares abrieron este jueves en Cannes la competencia por la Palma de Oro.
Con un cine crudo que incluye animales destripados, un parto en primer plano, sexo explícito o una escena de eutanasia y sodomía, el francés Alain Guiraudie sorprendió con Rester vertical, filmado en los paisajes solitarios de Lozere (sur), los bañados del Poitou y algunas escenas urbanas en el puerto de Brest (oeste)”.
Cuenta el periplo de Leo (Damien Bonnard) un joven guionista un poco perdido en la vida que conoce a una joven pastora con la que tiene un hijo que ella se niega a criar. En una trama que termina relacionándolos a todos o casi --incluyendo desde el punto de vista sexual-- aparecen otros personajes, todos infelices y solitarios.
Guiraudie, premiado en 2014 en la sección Una cierta mirada con El desconocido del lago, explicó a la prensa que su filme permite “distintas puertas de entrada”.
Creación artística y paternidad, sexualidad en el mundo rural o relación con lo salvaje y primitivo de una sociedad en pérdida de referentes son apenas algunas de ellas. El elemento salvaje está encarnado en la película por el lobo, el animal amenazante que desde la noche de los tiempos obligó al hombre a “permanecer erguido” para hacerle frente, expresión que explica el título de la película y que, según Guiraudie, tampoco está desprovisto de connotación sexual. “El sexo es algo que da miedo pero no quería presentarlo de manera grave o solemne”, dijo Guiraudie sobre esta película con elementos oníricos y un par de evocaciones bíblicas.
Del director y guionista rumano Cristi Puiu, el drama Sierra-Nevada explora por su parte las tensiones, angustias y rencores que tejen las relaciones familiares.
La cinta, que se desarrolla prácticamente en un solo lugar --un apartamento familiar en Bucarest--, cuenta la historia de Lary, un médico de 40 años, que asiste junto con su esposa a un almuerzo familiar para conmemorar la memoria de su padre fallecido. Pero el elogio fúnebre no se desarrolla según lo previsto y da lugar a una sucesión de eventos “absurdos”. El largometraje se inspira de la propia conmemoración fúnebre del padre de Puiu, fallecido en 2007 cuando este último participaba como jurado en la sección Una cierta mirada del festival de Cannes.
Rumania logra la hazaña de tener dos filmes entre los 21 en competición en Cannes.

