Cargar la cruz a lo largo de kilómetros, caerse, recibir azotes... Ariel, de 18 años, está listo para el papel de su vida. Desde hace varios meses, recibió una preparación intensiva para interpretar a Jesús ante más de 1 millón de personas en un barrio de la ciudad de México.
Alrededor de 40 personas se reunieron el viernes pasado en el patio de una humilde casa de Iztapalapa, un barrio del suroriente de la capital, para el último ensayo antes de la Semana Santa.
“Que nos vaya bien con la bendición de Dios”, dice en voz alta Miguel Ángel Morales, presidente del Comité Organizador de la Semana Santa en Iztapalapa, al concluir un ensayo.
El elegido para personificar a Jesús y recibir azotes reales con ramas y varas no parece nervioso a pesar de que el vía crucis lo llevará por un largo camino en el que atravesará el Cerro de la Estrella, templos, plazas, jardines y calles de Iztapalapa, uno de los muchos lugares de América Latina que revive todos los años la muerte y resurrección de Cristo.
Aunque está complacido con su papel, el teatro no es una actividad habitual para Ariel Rodrigo Luna Estrella. Originario de Iztapalapa, trabaja en una fábrica de mochilas y bolsos de mano, y sueña con convertirse en un profesional del balompié.
Después de la oración, Ariel entra en la casa, conocida como “la casa de los ensayos”. Con los ojos llorosos, habla con tranquila seguridad: “Quería tener este papel para vivir lo que Jesús vivió y reencarnar su sufrimiento”.

