El escritor Umberto Eco reflexiona sobre el pasado de Italia y la herencia futura, mientras que Estados Unidos lamenta que la modernización acabe con los trabajos artesanales, y Alemania y Japón señalan cómo las acciones humanas afectan a otras personas, en la 56ª Bienal de Arte de Venecia.

Codice Italia es el título de la propuesta que presenta el país en Venecia, un nombre directo y conciso que resume a la perfección la esencia del pabellón: rendir homenaje a la historia de Italia, su pasado artístico, arquitectónico y literario.

Sin duda, el mayor atractivo del espacio italiano es el análisis que hace el escritor de El péndulo de Foucault en tres videos en los que habla de Italia y de su pasado.

Son tres entrevistas, grabadas por el director de cine Davide Ferrario, en las que Eco expone su opinión sobre el legado recibido, pero, sobre todo, sobre el futuro que Italia va a transmitir a las futuras generaciones.

Por su parte, el proyecto estadounidense de la artista Joan Jonas They Come to Us without a Word (Vienen a nosotros sin decir una palabra) busca provocar en el visitante una reflexión profunda sobre la evolución de las sociedades modernas y el efecto que su rápida transformación tiene en el mundo que las rodea.

Uno de los pabellones que más aplausos está despertando es el de Japón por la espectacularidad y la belleza de su instalación.

Se trata de un espacio llamado The Key in the Hand (La llave en la mano) en el que se exhiben dos barcos de madera que están unidos por cientos y miles de hilos rojos que atraviesan la habitación en todas direcciones y portan un gran número de llaves de metal.

Las llaves, explica la artista Chiharu Shiota, simbolizan a las personas, unidas por infinitas conexiones, mientras que los barcos soportan a las personas y al concepto tiempo.

Su intención es demostrar cómo cada ser humano está relacionado de alguna manera con el resto de las personas que le rodean y cómo sus comportamientos influyen en los demás.