A Kevin Costner no le basta su nombre y sus premios para sacar adelante proyectos en Hollywood, además, tiene que invertir sus millones y aguantar las negativas de los estudios, que dudan de que los dramas que le gusta contar al actor sirvan para hacer dinero.

Ese fue el caso de su última película Black or White, que pasó sin pena ni gloria por taquilla tras su estreno en enero en EU y es también la razón de que la gran producción que tiene entre manos, un western de 10 horas que concluye con una película, esté en dique seco.

“Podría ser una historia épica muy larga y hermosa sobre EU”, dijo Costner, un amante del género del oeste, el mismo que le valió sus dos Óscar, y que visitó en Open Range (2003), The Postman (1997), Waytt Earp (1994) y Silverado (1985).

“Está hecho y listo para empezar”, afirmó y admitió que le está suponiendo una “lucha” conseguir los apoyos necesarios para que el relato pase del papel a la pantalla.