Roman Polanski acudió ayer a declarar al tribunal de Cracovia, Polonia, que debe decidir sobre la petición de extradición del cineasta solicitada por Estados Unidos por un delito de abuso sexual contra una menor de 13 años cometido en California en 1977.

Previamente, el juzgado informó que no tomaría ayer una decisión sobre la entrega o no de Polanski a las autoridades estadounidenses, y adelantó que el proceso se demorará ya que, entre otras cuestiones, es necesaria la traducción de documentación remitida por la justicia suiza.

En todo caso, según la ley polaca, si los magistrados fallan a favor de la solicitud de extradición, el ministro de Justicia Czesary Grabarczyk deberá decidir en última instancia si da o no luz verde al proceso. Si el tribunal deniega la extradición del cineasta, la decisión será firme y definitiva.

El director compareció ante el tribunal en una audiencia cerrada, tal y como días atrás reclamó su defensa, con el fin de salvaguardar así la privacidad de Polanski ante el interés mediático que ha levantado el caso.

En la audiencia de ayer estaba previsto que la Fiscalía polaca presentara las razones por las cuales se admitió a trámite la solicitud de extradición presentada por Estados Unidos, y las alegaciones planteadas por la defensa del cineasta.

La solicitud de extradición fue presentada el pasado mes de enero y, tras ser admitida a trámite por la Fiscalía de Cracovia, se remitió al juzgado competente de esa misma localidad.

En los últimos meses Polanski, de 81 años, pasa temporadas en Cracovia, ciudad donde prepara el rodaje de una nueva película.

La presencia del realizador en Polonia fue aprovechada por Estados Unidos para solicitar su extradición.

El cineasta ha sido exitoso en su carrera profesional. Uno de sus reconocidos filmes ha sido El pianista, que le aseguró un Oscar en 2003 como mejor director.