Perros de raza, caros, y a ser posible de pequeño tamaño, son las nuevas víctimas de las bandas organizadas en Argentina, donde el robo de estos animales se ha multiplicado en el último año.

Los parques públicos y los establecimientos comerciales de barrios acomodados son los lugares preferidos por los ladrones para llevarse a los perros, explica el abogado Javier Miglino.

El mayor número de denuncias por el robo de estos animales, que supera ampliamente las mil en el último año, se ha registrado en la provincia de Buenos Aires, donde se concentra un buen número de barrios privados y urbanizaciones de lujo.

Pero el fenómeno, que comenzó a detectarse hace unos cinco años a pequeña escala y se ha multiplicado, se repite en las capitales del interior del país, señala Miglino, fundador de la oenegé Defendamos Buenos Aires, que ayuda a los dueños a gestionar las denuncias y poner en marcha campañas de búsqueda de sus mascotas desaparecidas.

“Son los animales más caros y pequeños del mercado”, continúa, y “tristemente” solo se ha recuperado el 8% hasta el momento.

Las razas más robadas son el bulldog francés, el pug, el cocker spaniel y el caniche toy, con un valor que oscila entre los mil 350 y mil 580 dólares, pero que se venden “con gran facilidad” por la mitad de precio en ferias ambulantes o páginas de subastas en internet.

Uno de los mayores puntos de venta es el ferial de La Salada, en las afueras de la capital argentina, considerado el mercado “negro” más importante de América Latina, donde no se ha conseguido recuperar ninguno de los perros robados porque se trata de “un güeto criminal cerrado al que no entra la policía”, afirma Miglino.