En la guerra del terrorismo en el ciberespacio, el séptimo arte de Hollywood ha registrado su primera batalla perdida: la productora Sony decidió no proyectar la comedia ‘The Interview’.

Entre 1982 y 2014, medio centenar de películas ha recibido en Estados Unidos (EU) la categoría de controversiales, porque sus argumentos dejan en pésima posición a un pueblo, a una religión, a un gobierno o por sus escenas de sexo explícito o secuencias de violencia extrema.

El caso más reciente es The Interview (2014), sobre un plan de la CIA para supuestamente eliminar a Kim Jong-un, aprovechando que dos periodistas (interpretados por James Franco y Seth Rogen) lograron un permiso para entrevistar a este líder norcoreano.

Precisamente ayer, una fuente del gobierno de Barack Obama aseguró que Corea del Norte fue el responsable del ataque cibernético que sufrió el pasado 24 de noviembre la empresa Sony y que además está vinculado a la represión que ha sufrido The Interview.

A la hora de molestar a un gobernante, una creencia o a un país, el género experto en el séptimo arte es el drama, seguido por el thriller y el terror. Ahora, curioso, ha sido una comedia de enredos que se ha quedado con todo el protagonismo.

Un grupo de hackers, los Guardianes de la Paz, amenazó el martes pasado a Sony y a los dueños de salas de la Unión Americana con tomar represalias si este filme de los cineastas Evan Goldberg y Seth Rogen llegaba a la pantalla grande.

Han ganado la partida los piratas informáticos, The Interview no se estrenará en Navidad en Estados Unidos como estaba previsto, ya que los grandes complejos de salas de cine tienen miedo que las amenazas se cumplan.

La historia de largometrajes que han despertado escándalos, amenazas, demandas, censuras y diatribas en Estados Unidos se remontan a El nacimiento de una nación (1915) y Ciudadano Kane (1941).

Una lista en que también hay que mencionar a Lolita (1962), La naranja mecánica (1971), La matanza en Texas (1974), Calígula (1979), La última tentación de Cristo (1988), Asesinos natos (1994), Crash (1996) y La pasión de Cristo (2004), entre otras.

No hay ninguna comedia. Se puede citar a Zoolander (2001), de Ben Stiller, y Borat (2006), de Larry Charles, pero más allá de alguna declaración a la defensiva de espectadores ofendidos y alguna protesta. Ambas se proyectaron en Estados Unidos.

Es probablemente la primera vez que una cinta polémica de EU no es estrenada en alguna sala de este país. En casos anteriores se prohíbe en algunos complejos, se le censura o se le edita, pero termina tarde o temprano en las salas estadounidenses.