Los científicos a menudo prueban fármacos en ratones. Ahora, algunos enfermos de cáncer hacen lo mismo con la esperanza de curarse. Estos pacientes pagan a un laboratorio privado para que críe ratones a los que se han hecho pequeños injertos de los tumores de esas personas enfermas a fin de que se prueben primero los tratamientos en los roedores personalizados.

El propósito es ver qué medicamento puede funcionar mejor en el cáncer específico de un individuo. Los ratones pueden ayudar a los pacientes a hacer decisiones que puede ser difíciles en circunstancias igualmente difíciles.

Los estudios pueden indicar la posible utilidad de una quimioterapia, pero los pacientes desconocen si será eficaz en ellos. Sin embargo, no hay garantías al ciento por ciento con los ratones.