Lo que empezó como una forma divertida de hacer arte terminó convirtiéndose en un acto de solidaridad.
A los artistas Jean Jacques Ribí y Gabriela Batista se les ocurrió un proyecto en el que dictarían talleres por un día a personas que no fueran artistas, y luego presentarían las obras en la galería Jerónimo. Así nació Be-Art.
Pero Leandro Ciciliani, el dueño de la galería, vio también la oportunidad de ayudar, así que propuso una subasta silenciosa con las obras, cuya recaudación será a beneficio del tratamiento de Simón, un niño de dos años con espina bífida.
Así, Shalev Garon, Luis Carlos Sayavedra, Jackie Koch, Leandro Ciciliani, Jaime Luna y Simón fueron artistas por un día.
La actividad tuvo su cierre el pasado martes en la galería Jerónimo, en donde también presentaron Regalarte, una campaña que ya tiene varios años.
“La idea es que la gente regale arte para Navidad y las fiestas de fin de año, y también darles la oportunidad a artistas locales que tienen obras que son accesibles, y creo que si yo te regalo un cuadro y te gusta lo vas a guardar toda tu vida (...)”, dijo Ciciliani.
La historia Simón
Simón nació con espina bífida oculta (una malformación congénita en la que existe un cierre incompleto del tubo neural que va dentro de la columna vertebral).
Después de su cuarta neurocirugía, Simón empezó a caminar, “algo que es milagroso porque los niños con espina bífida no pueden caminar o caminan con dificultad”, cuenta María Restrepo, madre de Simón.
Pero aún hay raíces neuronales dañadas, por ello no puede controlar los esfínteres y necesita de un tratamiento para evitar daño renal, una de las secuelas fatales en niños con este mal.
El tratamiento es costoso (unos 6 mil dólares) sin contar la estadía y alimentación en México (en donde lo ofrecen), y María ha encontrado en los artistas un apoyo para sufragar los gastos.
“Participamos de Be-Art, todos los artistas lo ayudaron a hacer su propio cuadro. Todos se involucraron para ayudar a Simón”, cuenta María.
Uno de esos artistas fue el diseñador de modas Jaime Luna: “Cuando llegué aquí y me explicaron que era para recaudar fondos para Simón, eso me motivó muchísimo más y me quedé. Yo creo que todos tenemos un artista dentro y que solo hay que descubrirlo”.

