Inside Out (Intensamente) se sirve de la neurociencia real y las más avanzadas investigaciones psicológicas para llegar a donde ninguna otra película animada se había adentrado: las profundidades del cerebro de una niña.
El muy anticipado estreno de Pixar se anuncia como “una gran película de emociones”. Su historia se centra en Riley, una niña feliz de 11 años a la que le encanta el hockey, aunque en realidad la mayor parte de la acción transcurre dentro de su cabeza, donde las emociones personificadas (Alegría, Furia, Disgusto, Temor y Tristeza) están al mando de las operaciones. Cuando Riley es impactada por la mudanza de su familia al otro extremo del país, sus emociones deben navegar por su subconsciente, sus sueños y sus recuerdos para restaurar el balance y proteger su personalidad floreciente.
Este no es solo un territorio emocionante para las películas animadas familiares. Según los expertos, es adecuado científicamente y podría ampliar el conocimiento popular sobre las emociones. “Realmente nos cuenta algo muy real y único sobre las experiencias emocionales”, dijo el profesor de psicología Dacher Keltner de la Universidad de California en Berkeley, experto en el estudio de las emociones que asesoró a Pixar y que vio una de las primeras funciones de la cinta. “La película sugiere que, de alguna manera, todas las emociones tienen su propósito, y es muy acorde con los estudios científicos recientes”, agrega.
El guionista y director Pete Docter quería entender profundamente la ciencia detrás de conceptos tan intelectuales como la personalidad y la memoria antes de interpretarlos visualmente en la pantalla.
Keltner considera que la ciencia que presenta es lo suficientemente exacta como para que la historia pueda influir en cómo la gente percibe sus emociones.

