George Martin, el productor urbano de los Beatles que dirigió discretamente la veloz e histórica transformación de la banda, de un grupo de club a revolucionarios culturales, falleció. Tenía 90 años.

“Falleció tranquilamente en su casa”, dijo el mánager Adam Sharp. Martin era demasiado modesto como para llamarse a sí mismo el “quinto Beatle”, pero Paul McCartney dijo que “si alguien se ganó ese título ... ese fue George. Fue un verdadero caballero y como un segundo padre para mí”, dijo.

Martin produjo algunas de las canciones más adoradas y de los álbumes más populares e influyentes de los tiempos modernos, como Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, Revolver, Rubber Soul o Abbey Road, elevando los LP de rock de un modo de hacer dinero con sencillos exitosos a formas de arte.

Desde un crudo primer álbum en 1962 que se grabó en tan solo un día hasta la producción de meses de Sgt. Pepper apenas cinco años después, Martin presidía, asistía y a veces se hacía a un lado mientras los Beatles avanzaban a pasos agigantados como compositores y exploradores sónicos.

Compusieron docenas de clásicos, y convirtieron el estudio en un mundo fantástico de grabaciones al revés y multipista, de ritmos impredecibles, transiciones ininteligibles y montajes caleidoscópicos. Nunca más el rock volvería a ser definido como canciones de amor de dos minutos o arreglos de guitarra, bajo y batería.