El Washington Post declaró en una ocasión que la ropa de la diseñadora holandesa Iris Van Herpen no se veía como ropa, sino “como el futuro”, y es difícil refutar esta declaración. Van Herpen, nacida en 1984 y graduada del ArtEZ Institute of the Arts, en Arnhem, se ha hecho conocida por su ecléctica mezcla de tecnología y prendas de vestir, combinando en varias ocasiones materiales como hierro e imanes con seda y otras telas, y, más recientemente, el uso de tecnología de impresión 3D para crear prendas que orbitan un espacio indefinido entre ser esculturas y artículos de moda.

El concepto de hacer ropa “futurista”, por así decirlo, viene además de una fascinación con el concepto de la la ciencia ficción en general. Por ejemplo, su colección Hacking Infinity, diseñada para la temporada de invierno de este año, se basa en el concepto de terraforming: la practica teórica de hacer un planeta “habitable” a través de tecnología ambiental.

La idea se transmitió en los materiales que creó para la colección, como una tela extremadamente ligera hecha de finísimos hilos de hierro inoxidable, cristales plásticos hechos con impresoras tridimensionales y cuero cortado con láser, junto a diseños que imitaran los colores y topografía de fenómenos espaciales como nebulosas y cúmulos estelares.

Las prendas se ajustaban, usando el cuerpo del sujeto como el metafórico “planeta” y la ropa como el proceso de terraforming.

Ahora, con la nueva exhibición “Iris Van Herpen: Transforming Fashion” en el High Museum of Art, en Atlanta, Georgia, el público podrá experimentar un recorrido de la carrera de Van Herpen, con 45 vestidos tomados de sus docenas de colecciones, repartidos en los tres pisos del museo, cubriendo sus inicios como estudiante del ya desaparecido Alexander McQueen hasta el desarrollo de su propio estilo.

Curiosa y tal vez contradictoriamente, Van Herpen se declara a símisma como muy aversa y desinteresada en la tecnología moderna. “Yo no sabía usar tecnología, porque era todo muy computarizado”, dice, “así que tuve que hablar con un arquitecto [el profesor canadiense Philip Beesley] y así comprendí cómo usarla”.

Entre las piezas a destacara en la exhibición están los vestidos de la colección Magnetic Motion, que asemejan la estructura visual del hielo. “Fue casi imposible hacerlo” cuenta Van Herpen, “queríamos imprimir un material transparente pero ligero y flexible. La estructura se moldea al cuerpo, para que parezca piel. Al final lo logramos, pero nadie pensó que podríamos”.

“Iris Van Herpen: Transforming Fashion” se encuentra en exhibición hasta mayo de 2016.