El atentado yihadista perpetrado hace una semana contra la sala parisina Bataclan no ha vaciado por completo los locales de espectáculos, pero la capital francesa acusa el golpe.

La venta de entradas para conciertos de música actual y variedades ha caído alrededor de 80% desde los atentados, según el sindicato de productores, difusores y salas de espectáculos.

“Hay una baja” en la venta de entradas, confirma un productor de conciertos de rock.

La deserción está lejos de ser total y los franceses, orgullosos, han querido demostrar que no se dejarán intimidar por los yihadistas.

A pesar del bajón registrado, algunos conciertos registraron asistencias masivas, como Simply Red en la sala Zénith, o la comedia musical Resiste en el Palacio de Deportes.

En cuanto al cine, más de 2.2 millones de espectadores vieron 007 Spectre, que logró un récord en Francia para una película de James Bond.

En los teatros privados, la asistencia ha caído entre 35% y 40% en los primeros días. Obras como Le Mensonge en el teatro Edouard VII y Fleur de Cactus en el teatro Antoine redujeron la afluencia de espectadores en casi un tercio.

“La gente quiere salir, si no hay otro atentado, la curva de la gráfica volverá a subir” de aquí a unos 15 días, estima Bernard Murat, director del Edouard VII y patrón del sindicato de teatros privados.